martes, 18 de diciembre de 2012
domingo, 16 de diciembre de 2012
radio
sábado, 8 de diciembre de 2012
lunes
miércoles, 24 de octubre de 2012
domingo, 15 de julio de 2012
pop
1
viernes, 13 de julio de 2012
rhoda
con un mensaje en un sobre, en la mano. Llegué al borde del charco. No podía cruzarlo. La identidad me falló. Nada somos, me dije, y caí. Como una pluma me levantó el viento y fui impulsada a lo largo de túneles. Entonces, con mucho remilgo, adelanté un pie sobre el charco. Apoyé la mano en el muro de ladrillos. Regresé muy penosamente, volviendo al interior de mi cuerpo por el gris y cadavérico espacio del charco. Realmente lo que me importa es la vida.
martes, 19 de junio de 2012
mi balcón
jueves, 7 de junio de 2012
viernes, 25 de mayo de 2012
una mujer sentada contando un relato extraordinario
domingo, 20 de mayo de 2012
miércoles, 16 de mayo de 2012
vengan ya
lunes, 7 de mayo de 2012
ayer 1
Allí nos metimos. Rubén de Loa pintaba. Por lo demás, hace 24 años que Rubén de Loa pinta sin cesar. Al vernos por encima de su tela, vino hacia nosotros. Nos ofreció asiento. El se sentó ahí; mi mujer aquí; yo al frente, entre ambos. Le dije:
-Tu taller es demasiado verde, Rubén de Loa.
-Verdoso- corrigió.
-Acuático- subrayó mi esposa.
Callamos fumando los tres.
Entonces, por entre las volutas de humo, me puse a examinar al viejo y querido amigo.
Su gran cabellera negra se veía, a causa del reflejo de las enredaderas, como pasto otoñal poco regado. Conservaba intactas sus facciones de jaguar. Su cutis seguía terso. Cierto que es joven aún. Tiene 31 años, puesto que hace 24 que pinta y que pinta desde los 7. Su mirada era en un 90% para adentro. El 10% restante, al desparramarse, era algo hueco y muy bondadoso. Fumaba pipa como conviene a un pintor. No estornudaba ni tosía. Sólo cada cuarto de hora decía:
-Vaya, vaya, vaya.
A lo que yo respondía:
-Sí señor.
Y mi mujer:
-Así es la cosa.
Al cabo de una hora, Rubén de Loa púsose a mirar a la que es mi mitad. Lo imité. Veíase ella transparente como un pequeño sepulcro. Su cabellera castaña -en las calles de San Agustín de Tango- al mezclarse aquí en lo verdoso, estuvo a punto de producirme náuseas. Mas no así al viejo y querido amigo que la miraba siempre y la codiciaba.
Me puse entonces a mirar mis manos para ver algo vivo también de mi persona en el taller. Sufrían a su vez la influencia del ventanal, lo que me indujo a sumirme en la más honda meditación sobre la muerte.
-¿Qué cosa es así?
Pensé que no podía ser otra cosa más que la pecaminosa codicia de Rubén de Loa. Juzgué entonces oportuno cambiar de tema. Ataqué directamente el arte de bien pintar, diciéndole a mi amigo:
-Vas por mal camino, Rubén de Loa. Vas por mal camino, Rubén de Loa, pues vives y laboras en una atmósfera artificial. No puede llevar a buen fin lo que se haga exclusivamente bajo la influencia del color verde. Si esto, más que un taller, es el interior de una selva, ¡más aún!, es como nos imaginamos, sobre todo de niños, el interior de una selva. He pasado sorprendido toda esta larga hora con el silencio de aquí dentro, pues a cada momento esperaba oír el canto de los guacamayos, el ladrido de la comadreja overa y los silbidos del oso hormiguero. ¿Puede hacerse pintura de este modo?
No hay peligro- respondió Rubén de Loa-. Desde luego, esto no es verde y nada tiene que ver con la selva.
lunes, 30 de abril de 2012
mediodía
domingo, 22 de abril de 2012
marrón y mezquino
lunes, 9 de abril de 2012
domingo, 8 de abril de 2012
martes, 3 de abril de 2012
martes, 13 de marzo de 2012
tú eres azul
juana
lunes, 5 de marzo de 2012
las olas
V.W.
viernes, 17 de febrero de 2012
de última residencia
la mesa es ovalada y grande. demasiado grande. vieja. como todos los muebles heredados. Eli no quiere sentarse. no quiere comer. quiere seguir girando dice. se encandila con la linterna que siempre lleva consigo. mi mamá le dice que se va a quemar los ojos. pero nadie cree que eso vaya a suceder. yo me imagino las cosas que siente Eli con el fuego. lo que siente con la luz tan cerca de su cara. me imagino que el sol directo entrando por los ojos debe sentirse tan tibio. y luego todo blanco. y luego todo rojo. fuego. animales. plantas. todo ardiendo en llamas.
- siéntate, Eli, siéntate- dice mi madre.
-aquí conmigo- le ruega Alicia. Eli deja la linterna, se sienta muy pegada a Alicia, y esta comienza a hacerle una trenza.
es extraña esta cena. hay algo raro. no sé bien qué. mis hermanos mayores hablan de una cosa y de otra. mi madre parece que no escuchara a nadie y mi padre mira fijamente la botella de vino. lleva algunos años sin beber. fue mi hermano el que le puso punto final al asunto. cuando su mujer quedó embarazada le advirtió a mi padre que jamás lo dejaría pisar su casa borracho. ni menos salir a pasear en su auto tan viejo y elegante como lo hacía con Alicia. mi padre simplemente dejó de beber. sin decir palabra a nadie.
una vez. cuando mi hermano tenía catorce años se levantó en la mitad de la noche y se acercó al mueble del bar. mi padre estaba tirado en el sillón escuchando un disco de tangos que siempre escuchaba cuando bebía demasiado. me imagino que apenas debe haber tenido los ojos abiertos. entonces mi hermano tomó todas las botellas que pudo entre sus brazos y caminó en calzoncillos hasta la cocina. ahí destapó primero una botella. luego otra. todas las fue vaciando en el fregadero. mi padre caminó hasta la puerta y contempló esa imagen en silencio. cuando mi hermano, un poco tembloroso y un poco valiente, vació la última botella, mi padre se acercó a él. muy cerca. giró la cara. contó las botellas y susurró unos cálculos. le dijo exactamente cuántos meses sin mesada le había costado ese gesto. así sin más. no hubo reflexión. no lo conmovió la obra de su joven hijo. ese pobre adolescente heroico. a pesar de incontables episodios como este, mi hermano siempre ha amado a mi padre. quién sabe por qué. porque es su padre, dirían algunos. pero eso no tiene nada que ver con el amor. eso lo sé yo muy bien.
domingo, 12 de febrero de 2012
lunes, 6 de febrero de 2012
acudes a todos los llamados
jueves, 2 de febrero de 2012
última residencia
Eli es delgada. muy delgada. cuando ella tenía cinco años y yo tres, ocurrió un accidente. no fue un accidente cualquiera. no. hasta ese momento ella era normal. de eso ya van casi veinte años. normal es la palabra que usan mis primas. y que mí me parece ridícula. yo no hablo mucho de eso. me gusta quedarme así. mirando las cosas que pasan y cómo se mueve la gente. con esta voz por dentro. que es media de niña quién sabe por qué.
ahora mi hermano me saluda. yo lo ignoro. me doy la vuelta y abro el refrigerador. él nunca se impresiona conmigo. ignora este tipo de actos. nunca repite algo, ni me exige una respuesta. yo a veces lo desprecio por ser cómo es. tan resuelto. como preso de un motor inagotable. hace años que está casado con una mujer que me gusta mucho. Marión. ella es huérfana y tiene un hermano que antes era monje, y que ahora no lo es, pero vive en otro país. digamos que está sola. que es muy escasa de gestos. hace tiempo tuvieron un hijo y entonces ella se trasformó en una especie de arbusto precioso. no quiero decir que sea algo decorativo. todo lo contrario. es como si de pronto hubiese germinado una fuerza enorme. me gusta mucho la mujer de mi hermano. no sé bien por qué. no busca agradar a nadie. y hay una ternura de animal muy dentro de ella. mi hermano quiere ser un buen padre y un buen esposo. él es así. toma decisiones y las lleva a cabo. es un muy buen padre y un muy buen esposo. seguramente vaya a serlo hasta que la muerte los separe. amén.
-Rora- esa es la voz de Eli mientras me desabrocha el delantal. yo me llamo Aurora, pero a Eli le gusta decirme Rora, que no suena como RRora, si no como Rora. casualmente ella no usa delantal hoy, es extraño porque le gusta imitarme. a mí me gustan los delantales. es una forma de poner distancia entre las cosas. cuando estoy en la cocina siempre me pongo mi delantal. así no se me adhieren todas las cosas indeseables, ni mojo mi ropa cuando lavo. tampoco estoy mucho en la cocina. desde que éramos niñas. de lunes a viernes en la casa de mis padres. trabaja una mujer preciosa que se llama Teodula. nosotras le decimos Teo. a ella no le gusta su nombre y siempre ha estado un poco enojada con su madre porque a sus hermanas les puso nombres bonitos como Rosa, Lucía y Rita. su mamá le decía cuando chica que su nombre era especial. como una bendición. que fue un favor o una manda que se cumplió. que una amiga de una tía le había dicho. no sé qué. que la había salvado de algo. y entonces la bautizó así. Teodula.
hoy es sábado y vendrán todos a cenar. podría decirse que esta tarde nos hemos afanado con mi madre. Eli ha hecho bolitas de nuez para tomar con el café, las hace grandes y pequeñas, pero bien redondas. no ha usado delantal, pero tampoco se ha manchado. pienso en decírselo para que se sienta bien. aunque creo que siempre se siente bien. no me gusta tratarla como a una niña. es difícil porque todos lo hacen. si hubieran mesas de adultos y de niños, como habían en la época de mis abuelos, seguro que sentarían a Eli con los niños. yo no pienso que esté mal. yo misma preferiría sentarme con los niños que con los adultos. es sólo que me gustaría que la gente no se dirigiera a Eli con eso tono bobo y meloso. algunas enfermeras hacen lo mismo. digo. yo soy enfermera. una enfermera muy joven que aún está en las prácticas del hospital. esa soy yo. no sé bien por qué tampoco. supongo que por la costumbre de la enfermedad. por lo del delantal. y por seguir seguir seguir. a veces me molesta mucho el modo ese en el que las enfermeras les hablan a los moribundos o a los niños. la verdad es que me dan asco la mayoría de mis compañeras. ahí con sus tablas llenas de números y su vocecita de ternura que se acaba abruptamente cuando algún adolescente infame es ingresado por droga o alguna pelea en la calle. ahí ya no hay vocecita. los castigan con la mirada. como si fueran emperatrices del desdén o algo así. ellas. como una corte de blancas damas decidiendo el bien y el mal {...}
sábado, 21 de enero de 2012
casita
siempre me dio un poco de asco bañarme en la tina de nuestra casa. por eso nunca lo hice. y ahora que vivo en otra casa que no comparto contigo. y que no tiene bañera. pienso que hubiese dado lo mismo bucear en nuestra tina. total el mar de barcelona no es más limpio. ni tampoco las piscinas públicas a las que me gusta tanto ir. creo que nunca limpiamos realmente bien nuestra casa. creo que siempre nos dio un poco de asco. ahora que tú sigues viviendo allá. y que yo voy a veces a revisar el correo. veo todo como de lejos. y no tan sucio. o igual de sucio. o quizás es que todo es demasiado viejo. demasiado viejo todo como para dos personas tan jóvenes como nosotros. igualmente ya no parece nuestra casa. tampoco parece tu casa. más bien parece la casa de cualquier vecino. de cualquier persona que te cruzas en la calle por ese barrio en el que vivíamos juntos. un barrio horrible dirían tus padres. y los míos disimulando una sonrisa. a mí me gustaba nuestro barrio. me gustaba la gente mucho más morena que la que se ve en la ciudad. las mujeres tan jóvenes con sus hijos. mi amiga natacha que vendía droga y que ahora desapareció. me gustaban sus historias. porque todas eran tan de verdad. cómo las contaba. a veces se me acercaba tanto que parecía que me fuese a dar un beso en la boca. me invitaba a su casa a tomar güisqui cuando tú estabas de viaje. y yo podía quedarme hasta que saliera el sol escuchando su acento raro. tan delgadita. hablándome de una tal marta. que lo único que hacía era meterse en problemas. de su tía de rumania. o de esas supersticiones que ella creía muy seriamente. me gustaba que en todos los negocios me conocieran y me preguntaran cosas lindas como las que preguntan en mi país. supongo que me gustaba mucho esa casa porque había aparecido frente a mis ojos como por una brujería. yo me creo esas cosas. yo me creo todo en realidad. me gustaba ese barrio porque me hacía sentir parte de un borde bonito. un borde festivo. mi nueva casa no se parece en nada a la casa sucia y fatigada en la que vivíamos. es una casa contenta. aunque solemne. hay algo de oscuridad. pero de esa oscuridad misteriosa que te hace amar más las cosas. o las personas. como si hubiese una historia escondida. escrita en otro idioma quizás. aunque esté en un barrio de gente linda. como diría alguien que conozco con un poco de maldad. y un poco de cariño. ahora me gusta estar tan cerca del mar. como del cerro. en un punto valioso. me gusta abrir mi ventana. que es la más grande que nunca haya visto. me gusta tener amigos nuevos y que el señor de la fotocopiadora me regale rollos de papel para hacer mis dibujitos y las listas tontas que me gustan hacer. me gusta haber encontrado esta casa no como por brujería. me gusta haberla buscado con severidad. para dejar esa otra. que quién sabe de quién pudo haber llegado a ser. y que ahora no es de nadie.
miércoles, 4 de enero de 2012
fiestas
domingo, 27 de noviembre de 2011
sierva
viernes, 25 de noviembre de 2011
querida
«muéstrame una tarde entera ¿ya? coséme algo mientras me enseñas»
y ahí. ahí sí soltarías la carcajada. es así. podrías reírte horas de un acento mal puesto. o de alguna sombra de un pantalón tirado en el suelo.
domingo, 20 de noviembre de 2011
de un hombre que nunca pudo cruzar el bosque
se detuvo en una casita de madera a descansar. las plantas crecieron y la casa se hizo vieja con él adentro. qué más podría hacer. creía pensar mientras dormía. volver a ver el último día. enumerar los momentos principales. nombrar esa seña final. se quedó dormido. ante las cosas que podrían. se quedó dormido. con tantas cosas que le hubiera gustado vigilar.
sábado, 19 de noviembre de 2011
78-79
para olvidarme de ti
voy a cultivar tierra
en ella espero encontrar
remedio para mis penas.
cogollo de toronjil
pa' cuando aumenten mis penas
las flores de mi jardín
han de ser mis enfermeras.
A.Z.
jueves, 17 de noviembre de 2011
virginia
sábado, 12 de noviembre de 2011
un día perfecto para
—¿Te has quemado mucho? ¿No has usado ese bronceador que te puse en la maleta? Está...
—Lo usé. Pero me quemé lo mismo.
—¡Qué horror! ¿Dónde te has quemado?
—Me he quemado toda, mamá, toda.
—¡Qué horror!
—No me voy a morir.
—Dime, ¿has hablado con ese psiquiatra?
—Bueno... sí... más o menos...—dijo la chica.
—¿Qué dijo? ¿Dónde estaba Seymour cuando le hablaste?
—En la Sala Océano, tocando el piano. Ha tocado el piano las dos noches que hemos pasado aquí.
—Bueno, ¿qué dijo?
—¡Oh, no mucho! ¡Él fue el primero en hablar. Yo estaba sentada anoche a su lado, jugando al bingo, y me preguntó si el que tocaba el piano en la otra sala era mi marido. Le dije que sí, y me preguntó si Seymour había estado enfermo o algo por el estilo. Entonces yo le dije...
—¿Por qué te hizo esa pregunta?
—No sé, mamá. Tal vez porque lo vio tan pálido, y yo qué sé. La cuestión es que, después de jugar al bingo, él y su mujer me invitaron a tomar una copa. Y yo acepté. La mujer es espantosa. ¿Te acuerdas de aquel vestido de noche tan horrible que vimos en el escaparate de Bonwit? Aquel vestido que tú dijiste que para llevarlo había que tener un pequeño, pequeñísimo...
—¿El verde?
—Lo llevaba puesto. ¡Con unas cadenas...! Se pasó el rato preguntándome si Seymour era pariente de esa Suzanne Glass que tiene una tienda en la avenida Madison...
—Pero ¿qué dijo él? El médico.
—Ah, sí... Bueno... en realidad, no dijo mucho. Sabes, estábamos en el bar. Había mucho ruido.
—Sí, pero... ¿le dijiste lo que trató de hacer con el sillón de la abuela?
—No, mamá. No entré en detalles. Seguramente podré hablar con él de nuevo. Se pasa todo el día en el bar.
—¿No dijo si había alguna posibilidad de que pudiera ponerse, ya sabes, raro, o algo así? ¿De que pudiera hacerte algo?
—En realidad, no—dijo la chica—. Necesita conocer más detalles, mamá. Tienen que saber todo sobre la infancia de uno, todas esas cosas. Ya te digo, había tanto ruido que apenas podíamos hablar.
—En fin. ¿Y tu abrigo azul?
—Bien. Le subí un poco las hombreras.
—¿Cómo es la ropa este año?
—Terrible. Pero preciosa. Con lentejuelas por todos lados.
J.D.S.
jueves, 10 de noviembre de 2011
figura 3
los vecinos vendrán por mí. hasta el armario de otro día. de otra tarde. como en una cueva terrible. yéndome en submarino. no quiero ver más. la casa de mi padre. no más. me imagino. entrar por equivocación. en la cocina de alguien. me imagino. ser un pájaro nuevo. encontrar la vocal indicada. para repetir la palabra ventana. sin que se note. mi vida de otra tierra. se va. por alguna parte. montada en un himno que nunca pude aprender. ciertamente. una vez fui niña. ciertamente. una vez no supe hablar. ni conocí el mar. no recuerdo. ser yo. lugar sin acceso. esperando. la voz de un sólo niño por altavoz. en el centro de un reinado ya demasiado antiguo. mirando el fin. como un rehén. repetir el estribillo. y poner el dedo en la frente. como si todo fuera. o volviera.
sábado, 5 de noviembre de 2011
las olas
V.W.
sábado, 17 de septiembre de 2011
miércoles, 7 de septiembre de 2011
figura 1
miedo al miedo. escrito en ese muro. pienso. se mete dentro. he estado buscando tanto tiempo en una cueva. cerrando las ventana. mirando siempre una foto con tres niños de 1984. no sabía. que de sola sola. me estaba yendo más. esa doble vida que ensayo ilustrar. un hemisferio. y otro. he resuelto. ejecuto. la destrucción de las persianas. bajando las escaleras corriendo al comienzo. para entrar a un bosque sin lago. entiendo. el sacrificio de las lámparas que nunca colgamos. mi cámara girando sin epicentro. como un presagio. y todo eso que íbamos a cumplir. nos tira de la ropa. como un niño pequeño. las señas. las alarmas. los papelitos amarillos con mensajes. los recortes inocentes debajo de la planta. y la calcomanía de mi caballo. apuntan el muro. miedo al miedo suena. como una canción en repetir.
sábado, 27 de agosto de 2011
domingo, 21 de agosto de 2011
página 196
ríocorre, más allá de Eva y Adán.
S.P.
sábado, 6 de agosto de 2011
lunes, 1 de agosto de 2011
poema para una joven amiga que intentó quitarse la vida, bertoni.
me gustaría ser un nido si fueras un pajarito
me gustaría ser una bufanda si fueras un cuello y tuvieras frío
si fueras música yo sería un oído
si fueras agua yo sería un vaso
si fueras luz yo sería un ojo
si fueras pie yo sería un calcetín
si fueras el mar yo sería una playa
y si fueras todavía el mar yo sería un pez
y nadaría por ti
y si fueras el mar yo sería sal
y si yo fuera sal
tú serías una lechuga
una palta o al menos un huevo frito
y si tú fueras un huevo frito
yo sería un pedazo de pan
y si yo fuera un pedazo de pan
tú serías mantequilla o mermelada
y si tú fueras mermelada
yo sería el durazno de la mermelada
y si yo fuera un durazno
tú serías un árbol
y si tú fueras un árbol
yo sería tu savia y correría
por tus brazos como sangre
y si yo fuera sangre
viviría en tu corazón.
C.B.
domingo, 24 de julio de 2011
del árbol de diana
viernes, 8 de julio de 2011
iris estuvo aquí
viernes, 3 de junio de 2011
de "primeros lugares"
quisiera hacerte un video de papeles que cuelgan de cadenas desde un techo muy alto con olor a mis perros y un poco de viento de las cinco de la tarde. me gustaría mostrarte cosas que me imagino para ti. como un premio. en la playa no había nadie. todo el pueblo estaba cerrado y con la sofía corrimos y nos metimos al agua que estaba tan tan helada. cuando nos salimos del mar sentí mi cuerpo como si estuviera en guerra. no sé. en toda la playa había sólo un gran tractor azul pasando sobre la arena. nos volvimos corriendo a mi casa empapadas y nos tiramos en el pasto a tomar vino con piña como un par de ancianas hasta que se puso el sol y nos envolvimos con un chal muy borrachas y risueñas. en la playa recordé que cuando era chica le decía cosas al mar en voz alta. por acá todo bien. aunque adivino algo raro. no sé. como si algo fuera a pasar. pero sin saberlo. tú me entiendes. sospechar que algo drástico va a suceder. pero de una manera plácida. al final siempre invento cosas que no pasan. qué sé yo.
jueves, 2 de junio de 2011
de rodillas
sábado, 14 de mayo de 2011
atrás
continuidad
lunes, 18 de abril de 2011
lunes, 14 de marzo de 2011
película
jueves, 10 de marzo de 2011
de la sexton. poema precioso.
Oh Sylvia, Sylvia,
con un féretro de piedras y cucharas,
con dos hijos, dos meteoros
vagando libres en una pequeña sala de juegos
con tu boca hacia la sábana,
hacia la viga del techo, hacia la estúpida plegaria,
(Sylvia, Sylvia
¿a dónde te fuiste
después de escribirme
desde Devonshire
acerca de cultivar patatas
y criar abejas?)
--
(En Boston
los moribundos
viajan en taxis,
nuevamente la muerte,
que viaja a casa
con nuestro muchacho.)
Oh Sylvia, recuerdo al letárgico baterista
que batía sobre nuestros ojos con una vieja historia,
cómo queríamos dejarlo venir
como un sádico o un hada de New York
para que hiciera su trabajo,
una necesidad, una ventana en una pared o un pesebre,
y desde entonces esperó
bajo nuestro corazón, nuestra alacena,
y veo ahora que le hemos guardado
año tras año, viejos suicidios
y siento ante la noticia de tu muerte
un horrible sabor, como a sal
(Y yo,
yo también.
Y ahora, Sylvia,
tu nuevamente
con la muerte de nuevo,
que viaja a casa
con nuestro muchacho.)
--
Oh pequeña madre,
tú también!
Oh graciosa duquesa!
Oh rubita!
De ésas
he salido al mundo, una bruja poseída,
rondando el aire negro, más valiente por ello;
soñando el mal, he sobrevolado
las casas planas, de luz en luz:
pobre solitaria, con mis doce dedos, enajenada.
Una mujer así no es una mujer, lo sé.
Yo he sido de ésas.
--
A una mujer así no se la comprende.
Yo he sido de ésas.
He viajado contigo, carretero, saludando
con los brazos desnudos a los pueblos que dejábamos atrás,
aprendiéndome las últimas rutas de la claridad, superviviente
allí donde tus llamas aún muerden mis muslos
y crujen mis costillas bajo la presión de tu carreta.
Una mujer así no se avergüenza de morir.
Yo he sido de ésas.
--
La bomba se abre como una caja de zapatos.
¿Y el niño?
El niño decididamente no bosteza.
¿Y la mujer?
La mujer lava su corazón.
A.S.
lunes, 14 de febrero de 2011
menos mal
miércoles, 26 de enero de 2011
qué hacer con el tiempo extra
en la noche nada se parece. a lo que me dijeron cuando chica. ni esa mujer pareciera decir oraciones bondadosas. no me cuesta imaginar cosas horribles. con toda esa música . como si fuera doce años atrás. y ya no quedara nada. no quiero morirme. no te mueras nunca tú tampoco. cómo lloro. sabes. de pensar en ti. y en todo ese azul. con un micrófono que dicta números y vuelos. yo me pierdo. sabes. en algo hundido. nado. me pierdo. sabes. y entones. nado.
a.m.
estaba acostada ahí en esa cama enorme. no iba a hacerlo. dejé la mirada fija en la ampolleta que colgaba al medio de la pieza enredada en un cable. juntando un poco los párpados podía lograr que la luz se alargara hacia abajo como espada blanca. me quedé así un tiempo. pensé en esos veteranos de guerra y sus pesadillas. sentados en alguna silla para siempre. me levanté al baño y prendí el agua caliente. esperé a ver cómo me borraba en el espejo. desaparecí por completa. pensé en la lluvia caliente. pensé. no me importaría pasar toda la tarde afuera.
miércoles, 10 de noviembre de 2010
sylvia
S.P.
martes, 31 de agosto de 2010
de eclipse
sábado, 17 de julio de 2010
anoche
viernes, 16 de julio de 2010
jueves, 8 de julio de 2010
miércoles, 7 de julio de 2010
la hora del lobo
martes, 29 de junio de 2010
leitmotiv
jueves, 27 de mayo de 2010
-Yuichi -dije- estoy muy contenta de que estés hablando conmigo tan tranquilo, de que seas fuerte. estoy orgullosa de ti.
-Tal como hablas, parece que traduces del inglés.
Yuichi sonrió iluminado por la lámpara. agitó los hombros bajo el jersey azul marino.
-Pues dime si...
quería decirle que, si podía hacer algo por él, me lo pidiera, pero me callé. sólo deseaba que le sirviera de algo el recuerdo brillante de haber estado juntos, sentados uno frente al otro en un sitio tan claro como aquel, tomando un té caliente.
B.Y.
la carcoma
"creía que me llamarías, no sé por qué. además no estoy del todo sobrio. tomé un somnífero y no me dormí, así que bebí un poco. tenía que estar en la iglesia a las ocho y cuarto u ocho y media como máximo, pero no iré en todo el día. alguna vez he de tener derecho a estar enfermo. no te inquietes porque esté algo borracho; no es mi costumbre, te lo aseguro. creía que no me llamarías. soy. me gustaría explicarte algo. es muy extraño. se trata de algo importante que no he dicho nunca a nadie. querría decírtelo, pero no me salen las palabras. ¿no puedes venir inmediatamente? te necesito ¿qué haces ahora? ¿cambiar sábanas, limpiar o qué? ¿eres una maldita mujer de la limpieza o qué? ¿no puedes venir en seguida? ¿no puedes?"
I.B.
miércoles, 19 de mayo de 2010
correr
lunes, 17 de mayo de 2010
entrevista
jueves, 13 de mayo de 2010
fiódor
F.D.
martes, 11 de mayo de 2010
el árbol de diana
lunes, 29 de marzo de 2010
viernes, 26 de marzo de 2010
orilla
lunes, 22 de marzo de 2010
domingo, 7 de febrero de 2010
viernes, 5 de febrero de 2010
irse
me gusta lo que me mandas. tiene algo alusivo y recóndito. como un eclipse. a veces. como el tú. de algunos días. me gusta. como leyendas. debe ser bonito algo así. como tu pueblo. como esos lugares que ya no existen.
me gusta pensar en las aldeas también. llevaré un pijama abrigado muy abrigado tan abrigado que no vas a saber si estoy o no adentro. como un oso.
si me hubieses dicho todo eso mientras estuviésemos tendidos en la cama. me hubiese puesto de pie y te hubiese arrastrado a la calle. a pasear para que viéramos cómo vive todo el mundo. las cosas que hacen. cómo se mueven y así. anónimos entre todos. te hubiese dicho lo que te tengo que decir.
ni cuando eras un adolescente infame. ni cuando dijiste cosas de las que ahora te arrepientes tanto. ni cuando te pasaste tres días seguidos mirando el techo.
duerme harto. mucho. descansa como se descansa en los domingo. abrígate. que no se te destapen los pies. ni te caigas de la cama. ni se haya quedado una mosca en tu pieza.
enrarece. volver a los lugares. en los que ha pasado. todo. siempre. aunque uno no quiera. no hay nada más bonito y lúgubre.
a veces la distancia es muy hermosa. como subir un ascensor de vidrio. y empezar a ver todo desde arriba. lejos. sin saber bien. qué es eso. y eso otro. disfrutar del cambio de escala. de las cosas un poco ausentes. y un poco azules.
te escribo con mis dibujos repartidos por toda la mesa. me quedo leyendo esa última línea tuya. como si mi futuro se encontrara entre la palabra nuca y la palabra ojo. coloreo los animales para enviártelos en sobres amarillos. y dejo en repetir una canción.
viernes, 29 de enero de 2010
el último lugar
anoche tembló acá. cerca de las tres de las mañana. creo. yo me había dormido hace poco. me desperté y pensé. viene. vi que todos estaban durmiendo. quise escribirte. en vez de eso volví a la cama. tú sabes de mis presencias nocturnas. la primera vez que vi este grabado. me dio la impresión de que ese era el último lugar. que esa rama amparaba al fin del mundo. lo único que quedaba. cuando veo un desastre. cuando alguna cosa invisible se pasa toda la noche mirándome. me imagino ahí. arrinconada entre los sobrevivientes.
sábado, 16 de enero de 2010
lunes, 11 de enero de 2010
que me vaya

vestida de oso
en un continente
imaginado por otro
todavía
me dice esa voz
que es otra
y no reconozco
me repite
que nada
que nada
va a nacer en esta tierra del sur
con tanto eclipse
con tanto aluvión
y tanto derrumbe
jueves, 7 de enero de 2010
consulta
lee sobre la mesa “Eme se encuentra muy alejada”. ella cree que ha sido víctima de un mal diagnóstico. la consulta dura una hora y media. entonces me pregunta cómo me definiría yo. Eme hace un esfuerzo para decir algo que no se contradiga radicalmente entre sí. entonces piensa en cómo no va a tener una noción de lo que es. es un poco aterrador. aunque ella la mire con cara de obviedad. ¿suena tonto verdad? es difícil entender. la manera en que funciona todo. hace una pausa y toma un sorbo de agua. no sé. señora. pienso que soy como la mayor parte de la gente.
miércoles, 6 de enero de 2010
trece
yo iré con mi hombro frío
por la puerta arrastrando
mis dedos de los pies
y te veré cruzando el parque
pensando que nunca más
delante del campo
a quién voy a parecerme
la mañana siguiente
frente al vidrio
dormida
como una piedra en el pasto
contigo en un escenario
yo con la frente brillante
y un traje de baño
sin que nadie nos obligue
antes de que te vayas
por todo el cielo
con la cara como un desastre
y tu madre te vista como una flor en la mesa
para que bailes luego del postre
viernes, 25 de diciembre de 2009
martes, 15 de diciembre de 2009
buena suerte
jueves, 3 de diciembre de 2009
martes, 1 de diciembre de 2009
alejandra
Fragmentos para dominar el silencio
Las fuerzas del lenguaje son las damas solitarias, desoladas, que cantan a través de mi voz que escucho a lo lejos. Y lejos, en la negra arena, yace una niña densa de música ancestral. ¿Dónde la verdadera muerte? He querido iluminarme a la luz de mi falta de luz. Los ramos se mueren en la memoria. La yacente anida en mí con su máscara de loba. La que no pudo más e imploró llamas y ardimos. I
Cuando a la casa del lenguaje se le vuela el tejado y las palabras no guarecen, yo hablo. II
Las damas de rojo se extraviaron dentro de sus máscaras aunque regresarán para sollozar entre flores.
No es muda la muerte. Escucho el canto de los enlutados sellar las hendiduras del silencio. Escucho tu dulcísimo llanto florecer mi silencio gris.La muerte ha restituido al silencio su prestigio hechizante. Y yo no diré mi poema y yo he de decirlo. Aún si el poema (aquí, ahora) no tiene sentido, no tiene destino. III
lunes, 30 de noviembre de 2009
sin título
le escribo
que mi perro está detrás de la puerta
queriendo entrar al lavadero
que la luz de enfrente se prende y se apaga
según muevo las manos
pero ya viene la bestia
con sombra color púrpura
como un terremoto
sus pasos
se caen
y no sabemos dónde están
nuestras casas
entonces
hay que subir tan despacio a oscuras
para que un señor cambie
el enorme foco de luz
yo miro el fuego apagarse
y pienso
esto será de otras gentes
busco un hacha
o una bomba
para dormirme
en el ruido del estalle
viernes, 13 de noviembre de 2009
repite conmigo
lunes, 2 de noviembre de 2009
zenit y nadir
















